Cómo se puja sin internet: el sobre, la sala y la mesa
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In short
Se puja de dos maneras: por escrito en sobre cerrado antes del día, o de viva voz en la sala. Cada una lleva su depósito y su riesgo, y el orden del acto es al revés de lo que casi todo el mundo supone: primero se puja en voz alta y solo después se abren los sobres.
Por qué no hay un botón de pujar
No es que la Seguridad Social vaya con retraso tecnológico: es que su reglamento describe un acto físico. Una mesa constituida, la lectura pública inicial de los bienes y sus condiciones, una llamada a formular posturas de viva voz y la apertura material de los sobres delante de esa mesa. La presencialidad no es una decisión de gestión, es la estructura del procedimiento tal como está escrita.
Sí existe una puerta abierta a lo electrónico: desde 2011 el reglamento dice que los interesados podrán participar por los medios electrónicos que apruebe la Dirección General de la Tesorería. Pero es una habilitación en blanco —ni lo impone ni lo regula— y esos medios no se han aprobado. La última reforma del régimen, de 2024, tocó las reglas de adjudicación y la segunda subasta, y no entró en esto.
Consecuencia práctica: estas subastas no se publican ni se pujan en subastas.boe.es. La Tesorería tiene su propio portal de consulta, donde se ven los lotes activos, pero es solo eso, un escaparate: no permite pujar ni presentar ofertas.
Dos formas de pujar, dos depósitos distintos
La vía normal es el sobre cerrado. Se presenta entre la convocatoria y el día hábil inmediatamente anterior a la celebración, con un sobre independiente por cada bien o lote y el número del lote escrito por fuera. Dentro van copia del documento de identidad, la acreditación de la representación si actúas por otro, y el importe de tu postura firmado. El depósito que acompaña a esa oferta es del veinticinco por ciento del tipo de subasta.
La segunda vía es presentarse el día del acto y pujar de viva voz sin haber mandado sobre. Para eso hay que constituir un depósito en ese momento, del treinta por ciento del tipo.
Y aquí está la letra pequeña más importante de toda la lección: constituir ese depósito del treinta por ciento no es neutro. La norma establece que, al hacerlo, se entiende ofrecida una postura igual al setenta y cinco por ciento del tipo de subasta. Es decir, quedas comprometido con esa oferta aunque después no levantes la mano ni una sola vez.
Los depósitos no se hacen por transferencia ni con un cheque cualquiera: hace falta cheque certificado, visado o conformado por el banco y nominativo a favor de la Tesorería. El banco tiene que garantizar los fondos, y eso se pide con antelación.
El orden del acto es contraintuitivo
Lo lógico parecería abrir los sobres primero y dejar que la sala mejore esas ofertas. Es exactamente al revés. El presidente anuncia si hay ofertas escritas y a qué lotes afectan, pero sin abrirlas, y convoca a la puja verbal. Solo cuando la puja de viva voz ha terminado, el secretario abre los sobres y lee en voz alta únicamente las ofertas que superen la mejor postura verbal.
Las posturas habladas tienen un suelo y un escalón: deben ser iguales o superiores al setenta y cinco por ciento del tipo, y entre una y la siguiente tiene que haber al menos un dos por ciento del tipo de diferencia. La puja termina cuando, repetida tres veces la más alta, nadie la supera.
Un detalle de calendario dentro del propio acto: una vez la mesa ha hecho pública la existencia de posturas escritas, ya no se admite ningún licitador nuevo. Llegar tarde no es llegar tarde a la puja de tu lote: puede ser quedarse fuera del acto entero.
Y si hay empate en la mejor postura, gana la presentada por escrito; si empatan dos escritas, la registrada primero. Por eso el justificante de presentación anota la hora, el minuto y el número de orden: en un empate, deciden esos datos.
Dónde, cuándo y en qué orden salen los lotes
Un error frecuente es presentarse en la oficina de la Unidad de Recaudación Ejecutiva. La URE embarga, pero no vende: las ofertas y los depósitos se presentan en todo caso en la sede de la Dirección Provincial de la Tesorería, y allí se constituye la mesa. Comprueba la dirección del acto en el anuncio, no la de la oficina que lleva el expediente.
Entre la convocatoria y la celebración tiene que haber al menos un mes, así que hay tiempo de preparar el sobre y el cheque, pero no hay segunda oportunidad: es un evento de un solo día, con hora concreta.
El acto va lote por lote, sin interrupción y en el orden establecido; si un lote no tiene postor, se pasa al siguiente. Y hay una regla que descoloca a quien va a por un lote concreto: el acto termina en cuanto lo obtenido cubre la totalidad de las deudas del deudor. Los lotes que quedaran por subastar ya no se subastan.
Añade a eso que la subasta puede caerse entera hasta el último momento: en cualquier momento anterior a la adjudicación el deudor puede liberar el bien pagando la deuda, y entonces se suspende y se devuelven los cheques.
Has ganado. Lo que viene después
El adjudicatario tiene cinco días hábiles desde la adjudicación para pagar la diferencia entre el precio de remate y el depósito ya constituido. Si no paga en plazo pierde el depósito, que se ingresa en firme a favor de la Tesorería, y además queda obligado a resarcir los mayores perjuicios causados. Cinco días hábiles es poco tiempo para mover dinero: eso se resuelve antes de pujar, no después.
Sí se puede ceder el remate a un tercero, a diferencia de lo que ocurre en la subasta judicial para un postor común. Los dos, adjudicatario y cesionario, tienen que comparecer ante la Dirección Provincial dentro de ese mismo plazo de cinco días y acreditar que se ha pagado el precio.
Quedan dos figuras que pueden quitarte el bien después de haberlo ganado, y conviene conocerlas. Si tu postura se queda por debajo del setenta y cinco por ciento del tipo y no cubre la deuda, el deudor dispone de tres días hábiles para presentar un tercero que mejore la oferta hasta ese setenta y cinco por ciento y acredite el ingreso íntegro; si lo consigue, el remate se aprueba a favor de ese tercero. Y, por encima de todo eso, la propia Tesorería puede ejercer un derecho de tanteo y quedarse el bien, en un plazo máximo de treinta días, devolviéndote lo pagado.
Common mistakes
- Presentarse en la oficina de la URE en vez de en la sede de la Dirección Provincial, que es donde se celebra.
- Constituir el depósito del treinta por ciento «por si acaso», sin saber que eso ya supone ofrecer el setenta y cinco por ciento del tipo.
- Suponer que los sobres se abren antes de la puja verbal y planificar la estrategia al revés.
- Llegar cuando la mesa ya ha anunciado las posturas escritas: a partir de ahí no se admiten licitadores nuevos.
- Ir a por un lote del final de la lista sin contar con que el acto termina en cuanto se cubre la deuda.
- Preparar una transferencia o un cheque ordinario cuando la norma exige cheque conformado por el banco.
Subastas de la Seguridad Social abiertas
Fíjate en la fecha y en el lugar: cada una es un acto de un solo día en una dirección concreta.
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Check what you learned
1. En una subasta de la Seguridad Social, ¿qué ocurre primero en el acto?
2. Constituyes el depósito del 30% el día del acto para poder pujar de viva voz, pero al final no pujas. ¿Qué pasa?
3. ¿Dónde se presentan las ofertas y los depósitos?